martes, 10 de noviembre de 2009

De cuando iba al puerto

La zona del puerto conmocionaba al señor Gurmendi, pues había allí unos bancos de madera junto al mar de los que nadie solía hacer uso. Las gaviotas dormían allí la siesta, las nubes imitaban situaciones del día a día, el viento soplaba con constancia pero sin abundancia y el olor a pescado muerto y desechos de las actividades portuarias completaba el efecto multi-sensación que ninguna película de amor de un cine clásico o tetería exótica de la judería podría dar. El señor Gurmendi frecuentaba aquel banco, no tanto por gusto como por soledad.

1 interpretaciones:

Arami dijo...

Pero son dos bancos!!!
Ya pronto vendrá señor Gurmendi quien se siente a su lado sin presencia de la soledad.